Camboya representa como pocos esos casos de grandes imperios de la antigüedad venidos a menos y convertidos en un reducto de lo que una vez fueron. A pesar de que hoy Camboya es un país pobre, casi desconocido dentro del panorama mundial y con muchas heridas abiertas debido a guerras recientes, aún queda espacio para que el viajero descubra este rincón del Sudeste Asiático que tiene mucho por ofrecer, más allá del archiconocido Angkor Wat.

En efecto, a pesar de que Angkor sea el centro de atención casi-único del país en cuanto al turismo se refiere, Camboya tiene mucho más que mostrarnos. La capital Phnom Penh, a orillas del rio Mekong nos ofrece monumentos coloniales, palacios reales y una vida nocturna interesante.

En la costa del Golfo, Sihanoukville y la isla de Koh Kong son excelentes opciones para disfrutar de las playas. Y en el interior, Battambang nos remite a su pasado Khmer y a los campos de arroz que sustentan al país en las estribaciones del rio Mekong.

El legado colonial que dejaron los franceses cuando Camboya era parte de la Indochina francesa también se hace sentir a lo largo del país, por lo que Camboya bien puede constituir un destino por sí mismo, o al menos unos días de escapada en circuitos que se centren en Tailandia o Vietnam.

Camboya es un pequeño país incrustado entre dos potencias de la región como son Tailandia y Vietnam. Esto hace que su clima sea muy parecido a todos los que imperan en esta zona de la región, distinguiéndose entre la época seca y la de monzones. La presencia del Mekong como columna vertebral que atraviesa el país de norte a Sur hace que los climas en diferentes regiones del país también se puedan ver afectados por la influencia que este enorme río representa en la región.

Época seca: de Octubre a Mayo. Esta es sin duda la mejor época para visitar el país. Los monzones se han retirado y nos dejan un panorama despejado en todo el territorio. De octubre a diciembre son las mejores épocas para visitar las playas de la costa, y para realizar actividades como buceo o snorkelling. A partir de febrero las temperaturas comienzan a subir de forma progresiva y con ellas la humedad, aunque todavía es buen momento para visitar el interior, las orillas del Mekong o los templos de Angkor. Phnom Penh y los alrededores también son lugares en los que no sufriremos demasiado calor en esta época.

Época de monzones: de Junio a Septiembre. En esta época nos vamos a encontrar con las lluvias, aunque a pesar de ello podremos continuar visitando partes del país si tenemos en cuenta que las lluvias no se producen de forma continuada. Es cierto que en esta época es mejor no acercarse a las playas, ya que las lluvias hacen que el mar esté muy revuelto, las playas pierdan esa magia de aguas verdes esmeralda y se encuentren muy turbias para realizar las actividades clásicas de buceo o snorkel. Pero tomándolo con cierta filosofía podremos visitar los templos de Angkor. Será una experiencia sortear las lluvias y adaptarnos a las mismas como hacen los locales, de una forma simple aceptándolas sin más como una bendición de la naturaleza. También podremos ir a zonas del interior y a visitar poblaciones por las riveras del Mekong y observar este inmenso rio como sube su caudal y la importancia que tiene y ha tenido en la historia de todos estos países.

Camboya es hoy predominantemente Budista. Esto no siempre fue así, ya que en las épocas álgidas del Imperio Khmer, el Hinduismo tenía una preponderancia como religión de referencia en la zona. Así lo atestiguan cientos de templos y monumentos históricos en los que la referencia a deidades hindúes como Shiva o Brahma se encuentra constantemente (por ejemplo en el mismo Angkor Wat) y los escritos del Ramayana (textos sagrados del hinduismo) se encuentran por todos los muros de estos templos.

Bien es cierto que el Budismo fue introducido tardíamente en Camboya y que hoy se ha consolidado como religión mayoritaria debido principalmente a la influencia que ha ejercido siempre Tailandia en Camboya como hermano mayor y rico, del que siempre se ha tomado como referencia y ejemplo a seguir en la región.

Por otro lado, Camboya representa en cierta manera una especie de frontera de expansión oriental del Budismo, ya que más hacia el Este tanto en Vietnam como en ultramar en las Filipinas, la presencia de seguidores de Gautama el Buda es cada vez más escasa. Vietnam tiene grandes influencias de las corrientes filosóficas (que no religiosas) chinas como el Taoísmo o el Confucionismo y por su parte Filipinas es heredera de su pasado colonial y de la influencia cristiana.

Podría decirse por ello que Camboya constituye una especie de frontera última del Budismo y esto es algo que también se encuentra muy presente en la psique de su pueblo.

No existen vuelos directos desde España a Camboya. Lo más habitual es que los viajeros lleguen a Camboya como una extensión de su viaje a Tailandia o Vietnam, por lo que una vez en unos de estos dos países, existen muchas combinaciones para llegar al país. También es posible, dadas las escasas distancias, viajar por carretera desde Tailandia (Bangkok principalmente) o desde Vietnam (Ho Chi Min City, la antigua Saigón), pero en ciertas épocas del año puede resultar muy incómodo debido al estado de las mismas por las lluvias.

Lo más rápido y cómodo será desplazarse mediante vuelo directo a la capital Phnom Penh, para lo cual existen compañías locales en la región como Air Asia, Thai Airways o Bangkok Airways. Desde Bangkok, se pueden encontrar vuelos por unos 120-150€ ida y vuelta si se reserva con antelación. Y desde Ho Chi Min los precios pueden estar en torno a los 150-200€ con compañías como Vietnam Airlines, Cambodia Angkor Air o EVA Air.

Para el vuelo internacional remitirse a la información de la página de Tailandia. Como siempre, recomendamos chequear las páginas web de las compañías en busca de ofertas, realizar seguimientos, programar alertas y utilizar el máximo número de buscadores posibles (Rumbo, Bravofly, Lastminute, Skyscanner, etc.).

Camboya es un pequeño país pero con una gran diversidad de paisajes, ya que podemos encontrar desde playas tropicales en el Golfo hasta llanuras infinitas de campos de arroz y la gran cuenca del Mekong que atraviesa todo el país como si fuera su arteria principal. Las distancias en Camboya son pequeñas, pero a veces no resulta fácil moverse debido a que el estado de carreteras e infraestructuras corresponden a lo que es, un país pobre y con pocos recursos económicos. No obstante esto nos puede dar la oportunidad de llegar a conocer el país desde una óptica más local, en donde la experiencia de nuestro viaje ganará muchos enteros.

Angkor Wat: Sin duda es el destino estrella de Camboya y con toda la razón. El enorme complejo religioso representó en su momento la culminación del Imperio Khmer en las llanuras de Indochina, extendiéndose desde las costas de Vietnam hasta los confines de lo que hoy es Myanmar. Pasear en bicicleta e ir descubriendo cada templo y cada rincón de forma independiente y sosegada es una de las mejores opciones que podemos escoger para visitar esta maravilla arquitectónica, donde a momentos nos sentiremos perdidos en medio de la selva cual exploradores románticos del siglo XVIII en busca de ruinas perdidas. Sin duda Angkor en sí mismo ya merece una visita a esta parte del mundo, como muchos exploradores europeos ya manifestaron en el momento de su descubrimiento a ojos del mundo occidental.

Playas del Golfo de Tailandia: No son tan famosas como otras playas de esta región, pero las playas de Camboya en el Golfo bien merecen una visita. No encontraremos tanta gente como en otros sitios y si se va en buena época seguro que disfrutaremos de la experiencia, relajándonos en un entorno tropical en el que realizar actividades como buceo, snorkel, kayaking, paseos en bote o simplemente disfrutando de los restaurantes chill-out a pie de playa donde tomar unas cervezas, escuchar música y contemplar el horizonte. Lugares de referencia son Sihanoukville y la isla de Koh Kong.

Battambang: Esta pequeña ciudad del interior es muy interesante para conocer la cultura local, la agricultura y los campos de arroz, y cómo determinan los ríos la forma de trabajo y de ser de las poblaciones u observar construcciones y monumentos interesantes que dejaron aquí los franceses durante su era colonial en los siglos XIX-XX. Poco a poco esta ciudad va migrando de población rural hasta convertirse en una ciudad grande moderna. Durante ciertas partes del año y si el nivel de agua del río es el adecuado, es posible trasladarse en barco hasta Siem Reap (base para visitar Angkor) e incluso llegar hasta la capital Phnom Penh, por lo que representa una interesante actividad a tener en cuenta en nuestro itinerario.

Phnom Penh: Muchos dicen que la capital de Camboya apenas tiene atractivo. Puede que a primera vista así sea, pero Phnom Penh tiene todos los ingredientes para que nos resulte interesante su visita. Se encuentra situada a orillas del Mekong, rio mítico y místico por antonomasia de la zona, así que con esto, en si ya merecería la pena. Pero hay más, los palacios reales son de obligada visita, así como los Killing Fields (literalmente campos de la muerte) son también una visita ineludible para entender el pasado más reciente de este país. A finales de los 70 se produjo la mayor masacre de todos los tiempos de la región y uno de los mayores genocidios de la historia que ha quedado ciertamente olvidado y arrinconado. Los Jemeres Rojos, una rama fascista del comunismo más rancio surgido en la región durante las épocas de la guerra de Vietnam, llevo a cabo una masacre y limpieza étnica durante años mientras el mundo miraba hacia otro lado. Visitar estos campos nos dará una medida del horror al que es capaz de llegar el ser humano cuando la intolerancia y el fanatismo se apoderan de sus actos.

Kampot: Una interesante ciudad al Sur de Camboya, en la costa del Golfo de Tailandia y muy interesante por su pasado colonial, con edificios de arquitectura francesa. Es un lugar tranquilo en el que relajarse, pasear, visitar monumentos y contemplar el fluir del rio que da nombre a la ciudad. En Kampot podremos disfrutar de unos días de necesaria desconexión y tranquilidad después de haber viajado a lo largo de un pequeño país, en el que no siempre es fácil digerir la multitud de sensaciones encontradas que nos dejaran la pobreza y miseria en Camboya, pero a la vez la pureza de corazón y espíritu de estas gentes tantas veces maltratadas por la historia.