Myanmar ha sido durante más de 50 años una de las dictaduras más brutales de la época moderna. Desde 2011 el gobierno militar dio paso a un gobierno de transición que terminó con las primeras elecciones libres celebradas a final de 2015. Desde la retirada de los militares a un segundo plano, el país ha ido lentamente democratizando sus instituciones, abriéndose poco a poco al exterior, recibiendo inversiones extranjeras y visitas de turistas cada vez en mayor cantidad. El viajero que llega por primera vez a Myanmar se sorprende por la enorme amabilidad de sus gentes, su inocencia y se pregunta cómo este pueblo ha podido soportar tanto maltrato durante tanto tiempo.

Myanmar fue colonia de la India británica durante el siglo XIX hasta su independencia en 1948. Geográficamente, el país tiene una extraña forma de llave, como queriendo indicar con este hecho su condición de pueblo bisagra entre el Subcontinente Indio y la península de Indochina. Estas tierras fueron siempre cruce de caminos entre Oriente y Occidente, con múltiples pueblos disputándose sus territorios: Pegu, Ava o Mon siglos atrás, birmanos, thais o ingleses más recientemente…

Una cosa está clara, Myanmar es el país a visitar hoy, para descubrir uno de los últimos reductos que aún quedan sin explotar por el turismo de masas. Es posible que en unos años, las cosas hayan cambiado, aunque confiamos en que sus gentes nos sigan recibiendo de la misma formal: amables y sonrientes.

Myanmar es un país con una gran riqueza de paisajes diferentes, ya que al Norte limita con los confines del Himalaya, acercándose casi al Tíbet, un paisaje agreste y montañoso de difícil acceso. El centro del país lo constituyen grandes llanuras, con las cuencas de dos grandes ríos como son el Irrawaddy y el Thalwin (Salween) dominando hasta donde llega el horizonte. Y el extremo Sur del país, a 2.000Km del Norte, desemboca en el comienzo de la península de Malaca, en pleno Océano Indico, con playas de arena fina y climas tropicales.

No es de extrañar por tanto que existan tantos climas como regiones, cada uno con sus peculiaridades y sus calendarios. No obstante, como en todos los países de la zona, lo que más marca el clima son las épocas de lluvias, por lo que distinguimos dos grandes estaciones en el año, que serán matizables dependiendo de la región en la que nos encontremos, más al norte o más al sur del país.

Época seca: de Noviembre a Mayo. Al comienzo de la época seca, en octubre y noviembre, el clima es templado y despejado, siendo el mejor momento del año para visitar el país. A partir de enero las temperaturas suben gradualmente hasta mayo, haciendo las zonas del delta del Irrawaddy y las llanuras centrales muy calurosas y húmedas. Es mejor no visitar (o estar lo justo) grandes centros urbanos y marchar más al Norte (Mandalay, Lagos Inle o Indaw) o a las zonas altas del estado Shan, al Noreste. Es un buen momento también para ir al Sur y disfrutar de la costa y playas.

Época de monzones: de Junio a Septiembre. Las temperaturas y la humedad comienzan a aumentar y no es fácil realizar actividades ya que las lluvias traen muchos desprendimientos de tierra y alguna inundación. Aunque bien es cierto que no todos los días llueve y que se pueden dar “ventanas temporales” por algunos días en los que la lluvia remite o bien sólo hace su aparición durante poco tiempo a lo largo del día. En esta época es recomendable visitar centros religiosos o culturales como Bagan o Mrak U, Yangon y el delta del Irrawaddy y, vigilando el parte meteorológico, las zonas más altas del Norte como Hsipaw o Myitkyna.

El Budismo es la religión dominante en Myanmar, sin duda. Más que religión es una filosofía de vida. Y los monjes budistas constituyen una institución en sí misma. Se cree que existen más de 6000.000 monjes en todo el país, los cuales viven en los miles de monasterios desperdigados por toda la geografía. Sus labores consisten en el estudio, la educación de los niños, mantener la cultura y el patrimonio, extender la fe budista, y otras tareas más prosaicas como el mantenimiento diario de los recintos religiosos, interceder en las ofrendas al Buda por los creyentes, realizar rituales como bodas, peticiones especiales, interceder por alguien delante del Buda para que cambie su suerte, etc.

No será raro que nos encontremos por la calles a primeras horas de la mañana, una fila de monjes que van a pedir comida con sus cuencos de arroz (ritual conocido como Alms Giving) a lo largo de todas las casas. Para los locales es una forma de compartir y de realizar buenas obras con el prójimo y ayudar al mantenimiento de esta comunidad tan extensa y con tanta tradición. Mediante este ritual, muy extendido en todos los países del Sudeste Asiático, las personas limpian sus pecados y piden por un futuro mejor, ganando méritos para sus vidas posteriores. Porque el Budismo cree en la reencarnación de todas las almas (o karmas) que continuarán su vida y su camino de aprendizaje por tiempo inmemorial hasta que esa alma consiga la iluminación o Nirvana, esto es el fin del sufrimiento y de todos los deseos.

Lo creamos o no, siempre será interesante contemplar estos eventos e incluso charlar con algún monje que se nos acerque por la calle. Muchos de ellos hablan un poco de inglés y son curiosos como para acercarse a un occidental y hacernos algunas preguntas sobre nuestro país, si nos gusta Birmania, sobre cómo les vemos a ellos, si somos creyentes, etc.

De momento no existen conexiones directas desde Europa con Birmania. Esto es algo que está previsto que cambie a lo largo de 2016 pero aún es pronto para afirmar que será así. Por tanto, tendremos que viajar haciendo una o dos escalas. Hasta hace poco, la forma más fácil de hacerlo era a través de un vuelo a Bangkok, pero esto nos obliga a dos escalas, ya que la Thai Airways eliminó su conexión con Tailandia desde España en septiembre de 2015, que era la única que volaba de forma directa desde nuestro país.

Desde hace unos meses, existen opciones de realizar sólo una escala con compañías como Cathay Pacific, que con un vuelo directo a Hong Kong desde Madrid y conectan después con Yangon por medio de su filial Dragon Air, también con base en Hong Kong. Otra opción interesante con una única escala es Qtar Airways que dispone de un vuelo Barcelona-Yangon con una única escala en la capital catarí Doha.

Otras opciones son volar con Emirates haciendo escala en Dubái e India, Tailandia o Singapur. O con Air France con dos escalas también en Francia y Hong Kong. Y también con British, haciendo escala en Londres y después en Hong Kong.

Los precios suelen oscilar entre los 600-800€ aunque dependiendo mucho de las fechas, de la antelación y del número de escalas que estemos dispuestos a realizar, siendo más caro cuanto menos escalas y viceversa.

Como siempre, recomendamos chequear sus páginas web en busca de ofertas, realizar seguimientos, programar alertas y utilizar el máximo número de buscadores posibles (Rumbo, Bravofly, Lastminute, Skyscanner, etc.).

Myanmar es un país magnífico de visitar para aquellas personas interesadas en culturas y civilizaciones antiguas (Bagan, Mrak U), el turismo de Naturaleza (Los Lagos Inle e Indaw, el delta del Irrawaddy), en playas y actividades en el mar (la costa Sur, Dawei, el archipiélago Myek), el turismo cultural (visitar el Yangon colonial, la antigua Moulmein, seguir los pasos de Rudyard Kipling o de George Orwell, grandes amantes de Birmania y de su cultura) y un largo etcétera.

La extensión y sus diferentes zonas geográficas hacen que Myanmar sea un país para más de una visita, por lo que aquí encontraremos muchos más lugares que los que podremos visitar en un solo viaje. Mostramos una idea de lo mejor del país y también de lugares menos conocidos que seguro que nos dejarán más que sorprendidos.

Yangon: Yangon ha cambiado mucho en los últimos años. Con la apertura económica muchas multinacionales extranjeras abren caros hoteles, restaurantes de comida rápida y ahora es posible encontrar cajeros automáticos, algo impensable hace tan solo 2-3 años. No obstante, con su pasado colonial y cierta imagen decadente, de edificios semi en ruinas y el típico caos circulatorio de una urbe asiática, Yangon bien merece una visita para descubrir sus mercados, el río Irrawaddy, las magníficas pagodas Shwedagon y Sule y su ambiente callejero.

Lago Inle: Sin duda una de las joyas de Birmania. Este lago en las colinas del estado Shan es de visita ineludible, al menos la primera vez que vengamos a Myanmar. Descubrir en barca todos sus alrededores, las pagodas, las ciudades flotantes, los mercados, las diferentes etnias que continúan con sus tradiciones, hacen que este lugar sea uno de los top sites del país e incluso del Sudeste Asiático.

Bagan: Otro de los ineludibles. Bagan es la foto de Myanmar, más de 2.000 templos, paseos en bicicleta, el río Irrawaddy, las puestas y las salidas de Sol, los amables locales, no hay palabras para tanta maravilla. Bagan hay que vivirlo y después rememorarlo. Junto con Angkor en Camboya o Borobudur en Java, Indonesia, es uno de los obligados para amantes de la arqueología y civilizaciones antiguas.

Mrak U: Cerca de la costa del Golfo de Bengala, Mrak U es otro de los lugares que los amantes de las culturas antiguas adorarán con pasión. Aquí, una civilización muy avanzada para su tiempo (de hace más de 600 años) dejó muestras de su elegancia y dominio de las formas arquitectónicas. Mrak U constituyó un enclave estratégico para aquellos comerciantes que salían al Golfo de Bengala en su ruta hacia la India y más allá y también recibió influencias occidentales en las primeras épocas coloniales de portugueses y holandeses.

Sur de Birmania: La costa del Andaman al Sur de Birmania es uno de los últimos lugares no explotados por el turismo. Playas de arena fina, naturaleza virgen, barreras de coral en perfecto estado de conservación. Y todo ello con el añadido de centros culturales dignos de visitar como Mawlamyine (antigua ciudad colonial de Moulmein), Kyaiktiyo (Roca de Oro) o Dawei y sus costas bañadas por el mar tropical del Andaman.