Nepal no es un país fácil si es el primer contacto con Asia. Las infraestructuras, la higiene, el caos circulatorio y de personas y la polución en las ciudades, hacen que tome un poco de tiempo acostumbrarse.

Pero no vamos a dejar que una primera impresión quizá un poco chocante, nos haga tener una mala experiencia y perdernos todo aquello que el país tiene por ofrecernos. Una vez superados estos primeros “shocks” de olores, sabores, ruidos o aglomeraciones de gente, uno se acostumbra y hasta empieza a sentirse a gusto entre los amables nepalíes. Además Nepal es un país muy acostumbrado al turismo, sobre todo al que busca Montaña y Naturaleza, por lo que nos encontraremos de todo en los centros urbanos: tiendas de ropa técnica, botas, sacos de dormir, literatura de lo más variada, CD’s y música de relajación, cafeterías y pastelerías, bares, restaurantes, hoteles de todo tipo, vida nocturna…

También existe lugar para quien viene a Nepal a aprender más sobre Budismo, Hinduismo, cultura tibetana, yoga y meditación, siendo muy común combinar un viaje de Trekking con algún retiro espiritual de yoga y/o meditación durante algunos días en alguna escuela o monasterio. Las opciones son casi infinitas, concentrándose sobre todo en las dos principales ciudades del país: Katmandú y Pokhara.

Bien sea porque vienes a Nepal para conocer los Himalayas, bien sea por cultura y religión, yoga y espiritualidad, o todas a la vez, es un país que no te va a dejar indiferente y en el que es probable que realmente puedas decir en el futuro aquello de “a mi Nepal me cambió la vida”.

Os puedo asegurar que en nuestro caso, así fue.

Nepal es un país sin salida al mar y situado geográficamente entre los grandes colosos China e India. A pesar de estar a una latitud subtropical (a la misma que el desierto del Sahara) la presencia del Himalaya hace que Nepal posea un clima extraño para su posición en el globo terráqueo. Podemos observar bosques a casi 4.000m de altitud, planicies con un clima subtropical, mientras que a 50 Km más al norte se alzan las montañas y hielos más altos del planeta. Además, por su posición de cabecera dentro del Subcontinente India, también se ve afectado por los monzones del Océano Índico.

A grandes rasgos distinguimos dos estaciones:

Época seca: de Octubre a Mayo. Al comienzo de la época seca, en octubre y noviembre, el clima es templado y despejado, siendo el mejor momento del año para visitar las montañas. El paisaje está en todo su esplendor, justo después de las lluvias y es la época en que más turistas visitan el país para hacer un Trekking. A partir de enero comienza a hacer más frío y las zonas de Everest y Annapurna ven pocos montañeros debido a la presencia de nieve en los pasos altos y temperaturas muy bajas. A partir de marzo y hasta mayo, comienza el aumento de temperaturas y suele ser buena época también para el senderismo, si bien muchos días pueden ser nublados y hacer que nos perdamos el espectáculo de las montañas.

Época de monzones: de Junio a Septiembre. Las temperaturas y la humedad comienzan a aumentar y no es fácil realizar actividades ya que las lluvias traen muchos desprendimientos de tierra y alguna inundación. Aunque bien es cierto que no todos los días llueve y que se pueden dar “ventanas temporales” por algunos días en los que la lluvia remite o bien sólo hace su aparición durante poco tiempo a lo largo del día. En esta época es más recomendable hacer algún Trekking corto por cotas bajas de montaña, realizar turismo cultural o religioso, o visitar las zonas de las llanuras del Terai que nos ofrecen los parques nacionales de Chitwan o Bardia para avistamiento de animales (rinocerontes, elefantes, tigres) y turismo fotográfico.

La religión predominante en Nepal es el Hinduismo, dada su proximidad con la India, con la que comparte muchos rasgos étnicos y culturales. En muchas ocasiones se tiende a pensar que Nepal es una parte más de la India, siendo este tema un tanto delicado de tratar con los nepalíes, que siempre han tenido un sentimiento de hermano pobre con respecto a su vecino.

El caso es que el Hinduismo convive en perfecta armonía con el Budismo, también con muchos seguidores, siendo la minoría religiosa mayoritaria en Nepal. Dada su cercanía con el Tíbet al norte, el Budismo tibetano ha estado presente en Nepal durante siglos, si bien se reducía a los núcleos de montaña más próximos a las fronteras. Con la ocupación china del Tíbet de 1959, miles de familias huyeron por los pasos naturales fronterizos, estableciendo grandes comunidades tibetanas por el Norte del país y todo el valle de Katmandú.

Ambas religiones conviven perfectamente y no es raro ver en las ciudades y en los pueblos más remotos, como al lado de un templo hindú, existe un templo budista o una pagoda, sin que ello conlleve el más mínimo problema. Incluso existen barrios o zonas de Katmandú como Boudhanath, donde la población y todos los templos y monasterios son budistas.

Los precios de los vuelos a Nepal en temporada alta, esto es en los meses de Octubre-Noviembre, Marzo-Abril y en Navidad rondan en torno a los 600-700€. Es posible encontrar vuelos por 500€ pero de nuevo, habrá que estar muy atentos y reservar con bastante antelación.

Puedes buscar los vuelos directamente con las líneas aéreas que tienen salidas desde España. A veces es recomendable contactar con las compañías aéreas por teléfono en lugar de buscar los vuelos a través de su página web. Se pueden conseguir buenas ofertas de esta manera.

La mayoría de compañías europeas vuelan a Nepal haciendo al menos una escala. A veces tendremos que realizar dos escalas si volamos con compañías europeas. Por ello desde hace un tiempo las opciones de la Turkish, con escala única en Estambul, Qtar con una sola escala en Doha y Emirates con escala única en Dubái (o Abu Dhabi) son las opciones más recomendables. Recomendamos chequear sus páginas web en busca de ofertas, realizar seguimientos, programar alertas y utilizar el máximo número de buscadores posibles (Rumbo, Bravofly, Lastminute, Skyscanner, etc.).

Nepal es un país con una extensión relativamente pequeña, pero con tantas posibilidades turísticas que en un solo viaje es inabarcable. Tenemos montañas para perdernos durante semanas o meses con Trekkings a los lugares más míticos del Himalaya. Pero también existen parques nacionales donde avistar o fotografiar fauna, lugares religiosos de peregrinación, posibilidades de estudiar filosofías o religiones como Budismo, Hinduismo, monasterios donde se hacen cursos de meditación y retiros espirituales, etc., etc. Aquí recogemos aquellos lugares imprescindibles en una primera visita y otros que dejaremos para volver en próximos viajes.

Katmandú: Imprevisible, caótica, delirante, mística. Katmandú, capital del país, fue durante décadas la meca de aquellos primeros hippies que se dejaron caer por Asia creyendo encontrar aquí el jardín perdido del Edén. Desde entonces la ciudad ha crecido y ahora es el centro neurálgico del país, donde encontrar todo tipo de material de montaña, cafeterías estilo occidental, agencias de viajes, un ritmo frenético de vida y una población que nos recibe abierta y sonriente.

Pokhara: La segunda ciudad del país es un remanso de paz comparado con la capital. Con un lago en el que se reflejan montañas de 8.000m, Pokhara es ese lugar al que siempre querremos volver después de hacer un Trekking por el Himalaya y tomarnos unas buenas cervezas en la orilla del lago, mientras contemplamos el Annapurna en el cielo casi tocándolo con la punta de los dedos.

Lumbini: Al Sur de Nepal, Lumbini fue el lugar de nacimiento de Gautama el Buda, hace hoy más de 2.500 años. Es un lugar clásico de peregrinación para todos los que profesan esta fe, venidos aquí desde todos los rincones de Asia y del Mundo. Lumbini es parte integrante de un circuito de peregrinación más amplio, en el que junto con otros 3 lugares del Norte de la India, conforman los llamados 4 Lugares Sagrados del Budismo que reciben millones de visitantes cada año.

Chitwan: En las llanuras del Terai, en la frontera con la India, este parque nacional es ideal para los amantes de avistar fauna. Ciervos, cocodrilos, rinoceronte asiático o incluso tigres de Bengala viven en este parque. Existen numerosos circuitos para hacer por libre o en excursión organizada, y el lugar en sí mismo merece una visita de unos 2-3 días para descansar de la montaña y conocer un aspecto diferente de la naturaleza del país.

Valle de Katmandú: Este poblado valle, encajonado entre las montañas, da vida a cientos de poblados con sus templos, ríos y ciudades antiguas. Patán y Bhaktapur son de visita obligada para los amantes de las antiguas civilizaciones y la arqueología; Nagarkot, pequeña población en lo alto de una colina, para aquellos que quieran contemplar una vista incomparable de toda la cadena montañosa del Himalaya. La proximidad a Katmandú hace que podamos descubrir el valle en uno o dos días.

Trekkings: Parece claro que uno viene a Nepal a visitar las montañas. Pues bien, tanto si somos expertos montañeros como iniciados, tendremos un Trekking que podrá adaptarse a nuestras condiciones físicas y al tiempo, tanto a los días que dispongamos como al meteorológico. Así, podemos realizar largos circuitos como la vuelta completa al Annapurna (unos 12 días), la Alta ruta del Everest (unos 15) o directamente a su campo base (7-8). También podemos ir a zonas más remotas como Manaslu o Dolpo donde se requerirá de mayor infraestructura pero a cambio encontraremos menos gente. Por otro lado también otra opción para los menos expertos o que dispongan de menos días es explorar las zonas bajas del Annapurna desde Pokhara en rutas de 4 a 6 días. Nos llevaremos una primera impresión del Himalaya y avistaremos unos cuantos ochomiles bien cerquita.  Sobre todo nos quitaremos la idea de que el Himalaya es para profesionales. ¡Nada más lejos de la realidad!